A primera
vista podríamos decir que en Argentina somos democráticos. Tenemos elecciones,
vamos a votar, pareciera que de apoco el sistema electoral se ve agilizando y
transparentando. Pero si nos quedamos sólo en eso, no creo que cuidemos
verdaderamente la democracia.
Me cansa y
preocupa ver que si gana uno, otros dicen que se van del país. Eso de irse del
país era de épocas nefastas de nuestra historia que no necesitamos ni merecemos
volver a vivir. Me amarga que el que sea oposición sólo quiera entorpecerle el
gobierno al que haya sido elegido. Me entristece que mucha gente esté tildando
a otra de “poco inteligente”, “golpistas”, “gorilas”, “desestabilizadores”, “vendepatria”
y muchas otras agresiones del estilo.
Siempre
quise que al que le toca gobernar le vaya bien. En definitiva esa es la única
manera de que les vaya bien a todos. Espero que al presidente electo ayer
también le vaya bien; que lo dejemos gobernar, que le reclamemos si no cumple
con lo prometido y que, si su gestión no fue buena, dentro de 4 años se lo
hagamos saber en las urnas. Dentro de 4 años. No antes con helicópteros y miedo
desparramado a mansalva.
De todo lo
que prometió y dijo en sus discursos, espero con todo el corazón que lo primero
que pueda poner en práctica sea el dejar de lado las venganzas y revanchas. También
espero que los que se creen que con la ida de Cristina se viene el fin del
mundo aflojen un poco y sepan acompañar la gestión con respeto y sin violencia.
El resto, mal o bien, seguramente serán cuestiones que a algunos les gustarán y
a otros no. No más que eso.
No me gusta
que un par de imbéciles anden con un ataúd que diga CFK, como tampoco me gusta
que los que están en contra de Macri me digan que no soy inteligente por
haberlo votado. Pero bueno, en la democracia también tenemos que convivir con
gente que destila odio y violencia.
No quiero
más dos lados. No quiero más que si no pienso como vos me digas que lo hago
porque estoy del otro lado. No somos dos países. Somos uno en el que, por
suerte –y principalmente por habernos ganado el derecho a vivir en democracia-
podemos pensar distinto y expresarlo.
Seamos
respetuosos. En esto no hay ganadores y perdedores. Hay un país que debemos
hacer entre todos. En el que la diversidad de pensamientos nos tiene que hacer
más fuertes y unirnos, no separarnos.
Utilicemos
la “viveza” de la que nos ufanamos para mejorar, para crecer económica,
cultural y socialmente. Para ser una sociedad respetuosa y un país respetado.
Para seguir defendiendo la democracia.
Rafa
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